Al principio no es más que un susurro, palabras que intentan con todas sus fuerzas salir de esa boca que aprieta los dientes, que las retiene dentro -donde estan seguras. Pero el tono va subiendo, las palabras son más grandes, tienen vida propia. Y aún así nadie lo nota.
Y grita fuerte, desgarrandose la garganta. Pero nadie escucha.